Una historia cualquiera: La vida de una niña

Capítulo 1.

Había una vez una niña inteligente, observadora y muy introvertida, llamada Nuria. Esa gran timidez  le ocasionaba una gran inseguridad y  ser burla en el colegio.

Era una niña normal, con una familia normal y en un barrio normal. Siempre fue algo tímida, tuvo algunos problemas auditivos siendo muy pequeña y aunque ya estaba controlado, siempre hablaba muy bajito, intentado no gritar ya que se oía muy fuerte su tono de voz y pensaba que gritaba al hablar.

Llevaba una evolución normal para su edad, le costaba un poco, pero lo conseguía y si alguna asignatura le gustaba, la estudiaba sin problemas, como cualquier otro niño.

Pero según fue creciendo, la estancia en el colegio se hizo insoportable. Aquella niña aguantaba día tras día que algún que otro compañero se riese de su forma de vestir, de su colonia (llegando incluso a decir que olía mal cada vez que pasaba por su lado) ,de sus pañuelos a modo de lazo de su coleta. Pañuelo puesto por su madre y aunque a ella no le desagradaba, el hecho de tener que aguantar las burlas en el cole hacía que se negase a ponérselo, pero a su madre le daba igual y acaba yendo con el. Y era tan buena, que ni se lo quitaba al llegar al cole, ahí estaba ella con su lazo puesto.

Una niña, la cual, en los recreos jugaba sola a observar al resto, se quedaba en las escaleras del patio mirando cómo el resto de compañeros jugaban a látigo, al escondite, a las chapas, a la comba.
Ella permanecía apoyada en una de las columnas del porche de manera que su madre desde la terraza no la viera sola.
Y si le apetecía llorar, se escondía en los baños y allí pasaba sus ratos desahogándose con lágrimas.

Algún profesor le preguntaba alguna vez por qué no jugaba con el resto, ella decía que prefería quedarse ahí, que no le apetecía, y en el fondo era verdad, no le apetecía que se riesen de ella por cualquier motivo, prefería quedarse sola y observar, observar e imaginar en su cabeza mil historias.

Una vez, el colegio quiso hacer una función para un fin de curso. Iban a poner un escenario en el patio del colegio  y para su clase pensaron en hacer un baile por parejas. La música era la banda sonora de Dirty Dance. Le encantaba la película y la canción, quería integrarse, le gustaba bailar y le pareció buena idea, así es que se armó de valor y se apuntó a participar. Estuvieron ensayando, día tras día, se ilusionaba, reía y se relacionaba con el resto. El baile con sus más y sus menos salía para adelante.
Pero un día antes del baile se enteró que no lo iban a hacer, había algunas parejas que no estaban de acuerdo con algunos pasos del baile, no se lo habían aprendido bien y decidieron cancelar la actuación.

A pesar de la decepción, ella acudió a la fiesta, para ver el resto de actuaciones, y allí sentada observando, de repente sus compañeros subieron al escenario y se pusieron a bailar, le habían puesto una sustituta y allí se encontraban todos ellos bailando esa canción, que ella había ensayado durante tiempo con ellos.

Aplaudió al terminar el baile y fue hacia la que era su «pareja» de baile.
-¿No decíais que no se hacía el baile?-
-Si bueno, pero al final si y como no te encontrábamos, pues por eso ha bailado conmigo ella.
-Llevo aquí desde el principio de la fiesta….da igual, déjalo.

Se dio media vuelta y se fue a casa. Se puso otra capa más a la coraza.

Continuará…

 

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