Los 7 pecados capitales: La Gula

Como prometí, y como además, he visto que os ha gustado, aquí estoy un #Sexoenjueves más con el siguiente pecado capital, esta vez: La Gula
Espero que os guste.

A partir de aquí, si sigues leyendo es porque eres mayor de 18 años y aceptas y eres consciente de que es un relato erótico y/o pornográfico.

2. La Gula
Consumo excesivo de manera irracional o innecesaria de comida y bebida aunque antiguamente se utilizaba para señalar toda clase de exceso.

Relato:

“Esta noche no prepares cena, cariño, ya me encargo yo” decía el whastapp que le acababa de mandar Julián.

-Menos mal, porque estoy como para pensar en qué preparar de cena-, se dijo Angélica al recibirlo. Llevaba toda la semana con reuniones, informes y problemas en el trabajo. Estaba bastante preocupada, las cuentas no salían y sus jefes cada vez la presionaban más y ya no sabía cómo conseguir buenos resultados..

Por fin terminó el día, por fin era viernes y podría tirarse en el sofá, acurrucarse entre los brazos de Julian y olvidarse del trabajo.

Llegó a casa de noche, había cogido bastante tráfico a la vuelta, aunque no era raro, hoy todo le molestaba ya.
Sacó las llaves del bolso y abrió la puerta, y una bocanada de olor a canela  la inundó de golpe causándole una extraña sensación de bienestar. Estaba todo en silencio, oscuro, se dirigió a la cocina para ver qué era aquello que olía, pensando que habría cocinado Julian con ese aroma, pero no había nada.
¿De dónde sale ese olor? – se dijo

Atravesó la cocina y llegó al salón, donde encendió la pequeña lámpara que tenía sobre la mesilla y descubrió que tenía un pañuelo de gasa rojo encima, dando un haz de luz tenue y acogedora. A su vez descubrió de donde venía aquel olor a canela, una vela prendía en el recipiente que usaba para los aceites aromáticos. Parece ser que Julian había comprado alguno de aroma a canela..

¿Julian?, ¿estás aquí?- preguntó al no verle en el salón.

-Ssshustt, estoy aquí- le dijo susurrándole en el oído.
Había aparecido detrás de ella tan sigilosamente que ni se había dado cuenta de ello.

-Vamos a jugar a un juego Angélica, así es que relájate y deja que juguemos juntos.
El aliento de Julián en la nuca le erizaba los pelos, sus susurros y ese “juego” le causaba interés.

Notó como un pañuelo, de la misma tela que el que yacía sobre la lámpara se posaba sobre sus ojos.
Julian se lo anudó suavemente, le quitó lentamente la chaqueta y le desabrochó la falda, dejándola caer hasta los tobillos de ella, y acariciando sus caderas, acompañando sus formas redondas, esas que tanto le gustaban a pesar de que a Angélica maldeciera por ellas.
La besó de nuevo en la nuca, le apartó el cuello de la camisa y la besó ahí donde notaba el corazón latir a 100 por hora. Sabía que le estaba gustando..
Se puso delante  y le fue desabrochando lentamente cada uno de los botones de la camisa, dejando al descubierto el sujetador push-up que llevaba. Cómo le gustaba aquello. Le besó desde el cuello hasta el pecho, recorriendo cada centímetro de esa piel suave y que olía tan bien para él.

Angélica estaba disfrutando de aquello, a pesar de no poder ver nada, sus sentidos se habían intensificado entre el olor y el tacto.Su corazón latía fuerte, deseaba a Julián. Atrás estaba quedando la semana agobiante y estresante de trabajo.

Julian apartó la camisa, desabrochó el sujetador y le quitó el tanguita, estaba totalmente desnuda ante el, imponente, grandiosa.

La llevó hacia el sofá y la tumbó.

-Ahora, empecemos el juego-
-Ah, pero no hemos empezado aún? .dijo Angélica con una sonrisa pícara.
-No, jaja, solo estaba preparando el “tablero”.
-¿Mi cuerpo es un tablero Julián?
– Si, y yo seré la ficha…¿jugamos?
-Adelante…

Angélica estaba sorprendida ante este “juego” de Julián, nunca se hubiese imaginado que podría ser capaz de sorprenderla así.

-Dime Angelica, ¿te gusta eso?- preguntó Julian mientras cogía algo que ella no conseguía descifrar que era bien y le acariciaba desde el pie subiendo hasta la ingle, jugando en su pubis y subiendo haciendo círculos hasta uno de sus pechos, acariciando el pezón duro, y acabando rozando sus labios.
Angélica sacó la lengua, quería saber, saborear eso. Julian jugó un poco con sus labios y dejó de lo chupara.
-Mmm es una fresa, con chocolate….-
-Si.. muy bien, era fácil, Probemos algo un poco más difícil…

Notó como sobre su ombligo hasta el pecho se derramaba un líquido templado, pero no podía ser cera, no le quemaba. Entonces Julian empezó a saborear sobre ella ese líquido, recorriendo su ombligo, su pecho, lamiendo cada gota que quería escapar.

-Prueba- dijo Julian acercando sus labios a los de Angélica.
Ella al notar el aliento de Julián cerca sacó la lengua y empezó a degustar los labios de éste.
-Dulce…es algo dulce…- dijo Angélica.
-Te voy a ayudar un poco-  entonces la besó, pudiendo entonces, degustar completamente ese sabor dulce, de viscoso tacto.
-Mmmm miel, es miel- dijo Angélica entre beso y beso.

Aquel juego la estaba poniendo a mil, no tenía ni idea de cuántos alimentos más iba a seguir probando, pero estaba segura que a partir de esa noche, cada vez que los viera, sonreiría pícaramente acordándose de ese juego.
Le dio a beber un poco de vino, aunque no era muy devota de él, agradeció la copa.

-Sigamos- dijo Julián.

Cogió el bote de nata, aunque era un alimento muy típico para estas situaciones, se negaba a que no estuviese presente, cuando se encontró en el super comprando la cena especial para Angélica y vio la nata en la estantería, la imagen de ella, con sus pechos voluptuosos recubiertos de ella y él lamiéndolos hizo que metiese dos botes en la cesta.

Así es, que tal y como se había imaginado en el super, los pechos de Angélica se habían convertido en dos montañas nevadas cuya cumbre él iba a alcanzar.
Al contacto con ese alimento frío hizo que los pezones de Angélica se endurecieron todavía más, y la excitación junto con el misterio de no poder hacer nada en el juego, nada más que descubrir los alimentos, estaban haciendo que se mojase de una manera que no recordaba antes.

Julián empezó al lamerla, empezando desde abajo del pecho, primero con la punta de la lengua, después dando pequeños bocaditos de nata, deseaba comerse esos pechos. Deslizó su mano hacia el abultado clítoris de Angélica y empezó a acariciarlo, despacio, suave, utilizando la propia lubricación que Angélica estaba dejando para el.

Angélica al notar el contacto separó aún más las piernas, quería tenerle dentro, estaba deseosa. Una vez que Julián lamió toda la nata, descendió hasta su sexo, cambió los dedos por la lengua, Angélica arqueó la espalda debido al placer que aquello le ocasionaba.
Con movimientos rápidos, lentos, conseguía que ella gimiera de placer para él. Julián introdujo entonces el dedo en ella, estaba muy mojada, dispuesta para él. Pero no, todavía no, quería que “sufriera” un poco más.
Angélica intentó incorporarse para coger a Julián y darle placer a el, pero éste no le dejó, la empujó de nuevo al sofá.

-Espera, ahora te doy el plato principal Angélica- dijo Julián

Julián cogió entonces el alimento más sexual que le vino a la cabeza pensando en esta cita, el plátano, se imaginaba como Angélica se lo comía, como se lo introducía en la boca…
Angélica degustó el plátano como si fuese el propio pene de Julián, lo agarró sutilmente y se lo introdujo en la boca mientras ella misma se masturbaba a la vez. Julián  también se empezó a masturbar, su pene estaba durísimo, estaba muy excitado. Angélica le estaba ofreciendo una escena totalmente excitante.

Julián cogió entonces el bote de sirope de caramelo, le cogió las manos a Angélica y le dijo que formase un pequeño cuenco con ellas.Vertió en ellas el sirope y las guió hasta su pene. Como tenía los ojos vendados no sabía que Julián ya estaba desnudo, lo había estado desde el primer momento.

Angelica empezó a bañar entonces de sirope el pene duro y caliente de Julián escuchando los suspiros de éste, desde la base hasta la punta. Y acto seguido le lamió el glande.

-Mmmm, delicioso-

Se introdujo el pene en la boca, despacio, notando cada centímetro de él, jugando con la lengua en la punta, como si fuera una piruleta.
Arriba y abajo, chupando y lamiendo, no pensaba dejar ni un poco de aquel sirope. Julián acompañaba el movimiento con su mano sobre la cabeza de ella, que placer sentir su boca húmeda en su miembro.

Angélica se levantó y besó a Julián, besos apasionados, con tirones de pelo incluso, besos y pequeños mordiscos por el cuello, los labios. Sus cuerpos desnudos juntos, él notando los pechos de Angélica en el suyo y Angélica notando el pene de Julián duro en su ingle.
Levantó una pierna que Julián sujetó y con la otra mano dirigió su pene hacia ella y la penetró con fuerza, escapándose  un gemido en ambos. Le sujetó del pelo hacia atrás, la tenía donde quería, a su antojo, veía como sus pechos se movían con las embestidas y como ella estaba disfrutando.
La llevó hacia la mesa del comedor, estaba a la altura perfecta, la tumbó en ella y la siguió penetrando, fuerte, sujetándola las manos sobre la mesa, que ella “sufriera”
Angélica estaba gozando como nunca, escalofríos recorrían su cuerpo cada vez que la penetraba, notaba sus pezones duros como piedras, y le daba mucho morbo no poder ver, y estar limitada de movimientos.

Julián salió de ella y le dio la vuelta, quedando Angélica, apoyada de cintura para arriba sobre la mesa, le separó las piernas con las suyas y la volvió a  penetrar. Angélica se agarró al borde de la mesa y con una mano consiguió alcanzar su clítoris dándose placer rápidamente, Julián entrando y saliendo de ella, la fría madera en contacto con sus pechos, la venda en los ojos, consiguieron que llegase a un orgasmo intenso y duradero. Pero Julián no paró, estaba disfrutando con los espasmos de Angélica, los sentía alrededor de su miembro mientras él seguía dentro, y entonces notó que estaba a punto de correrse, sacó su pene y le pidió a Angélica que se lo comiese, y ella obedeció, se puso de rodillas ante él y empezó a hacerle la mamada más apasionada que pudo, acariciando sutilmente los testículos a la vez, introduciéndosela en la boca hasta el fondo, escuchando los gemidos de Julián, disfrutando de ese postre tan ansiado desde que entró en casa esa noche, se lo quería tragar todo y no paró hasta que Julián le inundó la boca de semen derramándose por la comisura de los labios y que ella procedió a extender  utilizando el pene de Julián.

-El postre estaba delicioso Julián- le dijo Angélica.
-Tu si que estás deliciosa, ¿tomamos una copa? He traído la cesta llena del super…-

FIN
Este festival, de mano de Motherkiller será así: (mayores de 18 años)
Los jueves nos expresaremos sexualmente en este carnaval al que todas (y todos), seáis o no mamás o papás, estáis invitados. 
Para participar, no tenéis más que enlazar el link de vuestra propuesta aquí, poniendo el nombre que queréis que figure. También podéis enviar una mención a @mother_killer con la etiqueta #SexoenJueves o a info@motherkiller.com si no tenéis cuenta de Twitter LOS JUEVES ANTES DE LAS 24:00H.
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