La vida de una niña cualquiera: capítulo 3

Y llegó el día de la excursión de fin de curso, y Nuria veía cómo se iban sin ella, todos alegres, contentos, riendo, hablando sin parar… menos ella.

Pero Nuria tenía tal coraza que empezó a darle igual todo, se dedicó a estudiar y a terminar el curso bien. Y a pesar de eso, su querida profesora le dijo que no valía para B.U.P., que para ella era mejor la E.S.O. porque si no no lo sacaría.

A pesar de que ella no estaba de acuerdo, sus padres decidieron que fuese a la E.S.O., el instituto estaba al lado de casa y ellos se quedaban más tranquilos.Nuria tenía una mezcla de miedo y esperanza, empezar de cero con compañeros nuevos, profesores nuevos que no la conocían de antes, donde no tenía ninguna etiqueta. Una salida, vio una salida.

Y así fue, vió libertad para ser ella misma, nadie la conocía, nadie la juzgaba, nadie se metía con ella, empezaba a ser ella. Empezaba a salir con amigas, a conocer chicos..

El primer año no estudió, suspendió todas las asignaturas, pero disfrutó de los compañeros de clase, salió con ellos, rió, se fue de excursión,y  los demás no la criticaban, era una más a pesar de seguir llevando esa coraza, hizo amigos, disfrutó de tantos años perdidos, y se enamoró, loca y ciegamente de un chico mayor, al que conoció fuera, y al que le daba todo lo que le pedía. Una niña como era, en manos de una persona fría, calculadora y mayor, del que estaba locamente enamorada, pero, como es lógico, no todo era un jardín de rosas.

Nuria seguía siendo tímida en las distancias cortas, se ponía la coraza y no había forma de traspasarla. Apenas interactuaba con algunas personas, le saltaba la alarma y se mantenía observadora de la situación y/o conversación.

Para este chico aquello era perfecto, una cría a su merced, “atada en corto”, y con poder para dirigirla a su antojo.Simplemente perfecto.

El segundo año se centró, en realidad no era mala estudiante, solo que necesitaba un poco más de atención, era más de deducir que a preguntar, siempre le había pasado. En el colegio apenas levantaba la mano, prefería  observar, escuchar las dudas de los demás y así era como resolvía las suyas.

Y seguía con este chico, “acataba” sus normas sin dudar. “Normas” que rozaban la dictadura machista y celosa. “Normas” que sutilmente le imponía a Nuria .

No interactuar con chicos
No ponerse ropa ajustada
No maquillarse
No arreglarse
No vivir…..

Pero a pesar de ello, Nuria era feliz, creía que era feliz, aprobó con notables y sobresalientes, le encantaban las letras, la literatura, los idiomas,el arte… sabía por fin qué quería ser de mayor, qué quería estudiar, pero la vida, le volvió a dar la espalda….

Continuará…

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