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El bullying no son cosas de niños

Me encuentro en las noticias otro caso de bullying con final trágico, el suicidio de una niña de 13 años que sufría bullying en su  colegio y me viene a la cabeza aquella frase tan tristemente utilizada : “son cosas de niños”.

NO

El maltrato psicológico y/o físico en el colegio no son cosas de niños.

Es que me indigna que a día de hoy, la gente se siga agarrando , y me da igual que sean profesores, padres o san pito pato, a esa inapropiada frasecita.

Son cosas de niños las mil preguntas, las rabietas, los terrores nocturnos, las risas, la alimentación…. pero el maltrato hacia otros no.

Siempre que me preguntan qué recuerdos tengo del colegio, siempre contesto lo mismo: ninguno bueno.

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Bullying: mi testimonio

Por aquellos tiempos eran cosas de niños, todo el mundo le quitaba importancia al asunto, pero la que lo sufría era yo.

En una edad muy complicada no tenía amigas, no era sociable, era una niña introvertida, tímida y vergonzosa.

Los niños (tengo sus caras grabadas en mi cabeza) se metían conmigo.

Son cosas de niños….

Siempre estaba sola en el recreo, miraba desde las escaleras del porche cómo jugaban los demás. Observaba, observaba a todos…no podía hacer otra cosa.

Ningún profesor se acercó jamás a preguntarme.

Mis padres le restaban importancia, son cosas de niños me decían, tú no les hagas caso.

Pero la que se encerraba en los baños hasta que sonaba el timbre los días de lluvia era yo.

La que iba con desgana al colegio era yo, la que odiaba los días de clase era yo. La que lloraba en silencio era yo.

Se reían de los adornos de mi pelo,  de mi ropa, de mis ojeras, de mi palidez, de mí en general, les daba igual la excusa.

No guardo recuerdo bueno del colegio, ninguno. No tengo amistades de esa época.

Cada vez que oigo o leo un caso de bullying me afloran sentimientos, la empatía se apodera de mi y se me revuelven las entrañas.

El bullying NO SON COSAS DE NIÑOS

 

Por suerte, el instituto me dio lo que el colegio me había robado, empezaba de cero e hice amistades.

Nadie me conocía, nadie sabía que era aquella niña tímida y ojeriza que siempre estaba sola apartada de todo.

Del instituto puedo contar cientos de buenos momentos, mantengo amistades y aprendí millones de cosas.

No he vuelto a ver a mis maltratadores,  pero su cara está siempre en mi cabeza y si, les odio.

Es odio con pena. Seguramente si alguna vez me cruzase con ellos, mi cara no sería muy agradable. Quizás me cambiaría de camino para no tener que cruzarmelos, evitaría su presencia para separarme más de aquellos recuerdos.

Solo espero, de corazón, que si hoy son padres se arrepientan. Se arrepientan de lo que hicieron  y eduquen a sus hijos en el respeto.

Mis palabras son para que aquellos que siguen pensando que son cosas de niños, recapaciten.

Ningún niño se merece que otro se ría de él, le burle, o le maltrate de ninguna forma.

Deja secuelas, esos actos os aseguro que te marcan. Ningún niño debe sufrirlo. Hay que evitar estas conductas, hay que denunciarlo si se observa en el colegio,  hay que educar en el respeto hacia los demás.

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No le quitemos importancia al bullying porque le hayamos puesto nombre y siempre ha sido cosas de niños,  porque la tiene, y mucha.

No hagas a los demás lo que no te gustaría que te hiciesen a ti o a los tuyos, es tan simple como eso..

Y el personal docente debe actuar, y si no saben cómo, buscar ayuda. Pasan con los niños muchas horas al día, saben cómo son los niños, saben qué niño puede estar pasándolo mal. No me creo que nadie se de cuenta de lo que pasa en el recreo de los colegios, entre clase y clase. No me creo que no sean capaces de mirar a la cara a un niño que sufre de bullying y digan que son cosas de niños.

Leí un artículo que me saltó las lágrimas, una niña estuvo toda la tarde de su cumpleaños esperando que viniesen sus compañeros a la fiesta. No acudió ninguno.

El padre escribió es el grupo de WhastApp del colegio con una foto de su hija:

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¿No se os revuelven las entrañas? Mi empatía me hace sentir lo que esa niña siente en ese momento, sus nervios por su cumpleaños, su ilusión, me la imagino preparando la mesa para los invitados, preguntando todo el rato cuándo era la hora, mirando a la puerta, esperando que suene el timbre y llegue algún compañero.

Me la imagino mirando al infinito, triste, haciéndose a la idea de que nadie va a ir, y que al día siguiente vería a los compañeros y que era tontería preguntarles por qué no vinieron a la fiesta, ¿para qué hacerlo?

Es como todo, el niño se comporta según ve en casa. Estoy segura que un niño que se educa en el respeto hacia los demás, es incapaz de comportarse así de mal con otro.

No excusemos ningún acto de maltrato

Han pasado muchos años desde la época del colegio, hoy en día soy más sociable, algo tímida al principio, muy observadora, paciente y con exceso de empatía.

No consiento las injusticias, no me gustan los niños y niñas que hablan al oído a otra delante del resto, no me gustan las miradas de “superioridad” de algunos niños, no me gustan los niños que se ríen de otros, los miro mal, lo reconozco.

Digamos que tengo secuelas de aquella época, por eso siempre que vea una mala e injusta acción, pondré el grito en el cielo. No voy a consentir ni un caso más de bullying. No son cosas de niños.

 

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15 thoughts on “El bullying no son cosas de niños

  1. Sabes, yo también era una niña solitaria en el colegio. Me pasaba los recreos sola, mirando como jugaban los demás. Nadie se acerco nunca a preguntar. Y cuando un día se me acerco alguien, tiempo después desee que no lo hubiera hecho. Cuando llegué al instituto y parecía que todo iba mejor. Tenía amigas, nos divertiamos juntas. Menos cuando me tiraban restos de patatas fritas en el pelo. Ahí solo se reían ellas.. Estoy de acuerdo contigo en todo. Y de hecho leí un artículo donde decían que de padres abusones salen niños abusones. Porque ellos lo ven como cosas de niños. Ellos y los profesores. Hace poco estuvo mi tía en el colegio porque su hija estaba recibiendo amenazas de agresiones. Bueno hablo de ello en un Post. Pero resumiendo. Los profesores estaban más preocupados de organizar una fiesta que de acabar con esas amenazas.. Hay mucho trabajo que hacer en este tema. Y me da terror cuando mi hijo vaya al cole.. ? Un beso y un abrazo muy grande guapa. Me pareces enormemente valiente por compartir este Post. Un abrazote!!

    1. Gracias! Veo que somos unas cuantas las que hemos sufrido en el colegio.
      Los niños de este tipo, se les ve a la legua… o eso o es que ya tenemos un radar y los reconocemos enseguida. Ya tengo yo un par de ellos fichados en el cole de mis hijos.
      Y conozco a los padres,y de tal palo tal astilla. Se han educado en un ambiente tóxico, seguramente ellos mismos sufran en su casa de alguna manera y se desahogan fuera con otros.

      Que lástima. . 🙁

  2. Yo pienso exactamente igual que tú, será que he vivido algo parecido, yo también iba con miedo y Peña al colegio, y aunque hoy no odio a esas personas e incluso tengo relación con ellas, sí que sentí dolor en muchos momentos. No, no son cosas de niños, aunque en mi caso mi madre me escuchó desde el minuto 1. Y yo también hago como tú, miro mal a esos niños que se ríen de los demás, no soporto ese tipo de actitudes.

    Gracias por compartir este post tan interesante y que sepas que saldrá tu enlace para mi recopilación de “los mejores posts de enero”.

    Saludos y ojalá algún día podamos celebrar que ya no existe el “bullying”.

    1. Yo no podría entablar amistad, ni tan siquiera conversación con uno de ellos. Te admiro.
      En mi caso, no tengo recuerdos de que ni mis padres ni mucho menos el colegio, fueran “conscientes” de lo que pasaba….tiraban de “son cosas de niños!”.

      De verdad, ojalá desaparezca y ningún niño más lo sufra.
      Un abrazo grande

  3. Doy gracias que nunca sufrí tal cosa. Pero cambiaría haberlo sufrido si así pudiera evitarselo a mi hijo, que por su condición Asperger tiene un 90% de posibilidades de sufrirlo. Ya este año, con niños de 7 años he visto los primeros apuntes de niños abusones y si, la respuesta de alguna madre es ” es cosas de niños” y la peor que he escuchado es de una madre con una hija de educacion especial “mi niña lo sufrió y me aguante, ahora que se aguanten los otros…” Horrible! 🙁

  4. Gracias por contar tu historia y tus emociones. Y no claro que no son cosas de niños, me estallan los oidos cuando lo oigo porque aún se oye y me da pena y rabia. Besos

  5. A mi ocurrió algo parecido en el colegio, la diferencia es que yo si tenía una amiga, solo una y nos protegíamos mutuamente. Me da tanto miedo!! mi hijo es como yo, aun es pequeño pero ya me doy cuenta que cuando su amiguito no va el se aburre en el recreo porque no juega con nadie. Ahora, que yo no lo voy a consentir, mi hijo no lo va a pasar tan mal como yo.

  6. Se encoge el corazón leyendo tu post y los testimonios de los comentarios. Yo nunca sufrí acoso y mi mujer tampoco (salvo los típicos “ya no soy tu amiga pero a los 5 minutos se me pasa”, pero ella sí recuerda ser la “defensora” de un par de niñas que lo sufrían.
    Es alucinante cómo algunos padres miran hacia otro lado cuando les dicen que sus hijos son unos matones. En nuestro caso, sería horrible enterarnos de que alguna de nuestras hijas sufre acoso, pero llegar a enterarnos de que son acosadoras….bufff,
    Como decís, NO SON COSAS DE NIÑOS. Ningún niño debería pasar su infancia sufriendo y ningún niño debería pasar su infancia haciendo sufrir a los demás. Es horrible. Ya está bien.
    Un abrazo enorme.

  7. Sé lo que se siente. Yo nunca encajé en ningún lado. Por desgracia el acoso en el colegio se sumaba al acoso familiar, eso hacía que yo no fuese capaz de actuar y era un círculo vicioso que parecía que no acababa nunca. A mi me han maltratado muchas personas a lo largo de mi vida, pero intento no recordarlo, mirar hacia delante, porque si no no dejaría jamás de caer en un pozo sin fondo. Cuando te maltratan de pequeño aprendes a ser víctima y no te parece raro serlo también de adulto.
    Los adultos también acosan, no solo los niños. De ahí aprenden. Nuestro mundo está lleno de violencia.
    Siempre fui esa niña rara. Ahora no me importa ser la mujer rara que soy, porque eso significa que no soy como ellos. Aunque aún a veces me cueste encajar y confiar en los demás.
    Por desgracia hay mucho que hacer pero por lo menos se está creando consciencia social. Espero que se detecten estos casos lo antes posible porque llega un punto en el que es muy complicado recomponerte. De ahí los suicidios (me parece muy fuerte que alguien se suicide antes de llegar a ser adulto, indica hasta que punto está de enferma la sociedad).
    Gracias por compartirlo, ¡un abrazo!

  8. Ay Lydia, yo pasé por algo parecido, pero ni de lejos tan grave. Era gorda, con gafas y llena de granos… Imgínate. Y tan tímida que si me estaban mirando era incapaz hasta de andar. No coordinaba. La suerte que tuve es que no tuve bullying, bullying. Mis compañeros se metían conmigo de vez en cuando porque estaba gorda, pero no recuerdo que fuera algo exagerado. Lo que sí recuerdo es estar sola en el patio, siempre con un libro en la mano. Y ningún recuerdo reseñable de esa época. En séptimo adelgacé muchísimo y me puse lentillas, pero las etiquetas estaban allí y nada cambió. Seguía siendo la rarita del libro en el recreo. Me acuerdo de una niña muy mandona, pero de buen corazón que una vez me tiró el libro muy lejos y me dijo muy enfadada que espabilara porque nunca más iba a tener trece años. No entendía que lo que para ella era divertido para mí no. Como tú, llegué al instituto libre de etiquetas y descubrí que era capaz de socializar, que había gente que me escuchaba cuando habría la boca y hasta les parecía divertida ¡Uau! Y cambió todo. Recuerdo que el último día de cole me despedí de mis profes con una sonrisa de oreja a oreja, que sí se habían preocupado por mí durante todos esos ocho años intentando que me abriera a mis compañeras de mil maneras (todas fracasaron). Uno de ellos me dijo “Ay Dácil presiento que no nos vas a echar nada de menos. También recuerdo cuando llamaron a mi madre para una tutorçia y le dijeron que les preocupaba verme en ele recreo siempre leyendo y mi madre se quedó a cuadros. “Llamadme cuando rompa algo, se meta en peleas, robe o diga palabrotas, pero por leer… De verdad que no veo el problema”. Años después, contactó conmigo una excompañera de EGB y me invitó a una fiesta reencuentro. Como soy muy curiosa acepté y resulta que los que más me “torturaban” se habían convertido en unos jovencitos muy majos. Lo que es la vida!!

  9. Recientemente estoy viendo lo que sucede con mi niña de 5 años, la unica niña del salon en el jardin de infancia solo sabe dar desprecios y malas palabras y tratos, al punto que mi hija sale en las tardes del jardin triste, de mal humor, desmotivada y tratando de inventar algo que al dia siguiente haga sentir mejor su relacion con aquella niña, al punto que va entrando en un circulo viscioso, con la inocencia lleva algun juguete para lograr pasarla bien y aceptaciòn, pero lo que va logrando es verla depender de una aprobaciòn por parte de esa niña. Sin embargo, al asistir y conversar con las docentes, me dicen, “Si, sabemos que tenemos un caso de Bullying, manejaremos el caso”… pero la situaciòn emocional ante la asistencia al jardin continua en declive, ya mi niña, no desea acudir al jardin de infancia. Es una lastima que el docente no se prepare para apoyar y resolver estos eventos, los reconoce, pero no ha aprendido a resolverlos o simplemente no le interesa.

  10. Es increíble cuando decides contar tu historia la de gente que responde que vivió algo parecido, verdad? Yo también lo pasé y también me animé a escribir un post sobre el tema hace unos meses, si tienes un hueco te invito a leerlo (se titula De una ex gorda/vaca/foca/chapona). Mi historia es similar y al mismo tiempo muy diferente, porque yo siempre los ignoré e incluso les sonreí. Es algo que aún me pasa hoy en día, cuando alguien hace algo ante lo cual debería tener una respuesta negativa, yo sonrío… Me cuesta luchar y defenderme, protestar y reclamar… Pero en aquella etapa reconoxco que ser así me ayudó, a ir contenta al colegio y a ignorar a todos los que se reían de mí.
    En cuanto a los niños que hablan al oído o tienen miradas de superioridad, si son pequeños yo intento no mirarlos mal, porque creo que no es su culpa sino de sus educadores, de la educación que han recibido. Creo firmemente que los niños abusones tienen problemas en casa, al menos la mayoría, y por eso a día de hoy ellos también me dan pena. Creo que no es su culpa.
    Bueno, no me enrollo más porque ya escribí un post sobre re el tema y creo que me repito jajaja.
    Un abrazo!

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