De cartas y caligrafías

El otro día mi hija andaba por la casa con un folio doblado y unas pegatinas que le había puesto diciendo que se lo iba a enviar a una amiga, que iba a ser una sorpresa.
Al comentarle que tenía que ponerle un sello, meterlo en un sobre y poner la dirección de ésta, su cara parecía  un emoticono de sorpresa.

Le expliqué que teníamos que comprar un sello en el estanco, un sobre para meter su folio y que tenía que pedirle la dirección a su amiga y después, podría echarla al buzón y esperar a que la recibiese.
Y así fue, le fui diciendo qué tenía que ir poniendo, y ella colocó el sello y la echó al buzón,  le tuve que decir que eran esas cosas amarillas en forma de setas, con una trampilla que había por la calle.
A los dos días, su amiga toda emocionada y feliz la dijo que había recibido en su casa una carta suya y que le había gustado mucho la sorpresa.

Hace apenas unos días, yo misma envié un detalle a una amiga por correo, le puse cuatro líneas pero no sabéis lo que me costó escribirlas, no por no saber qué poner, si no porque ¡no entendía ni mi propia letra!

Imagen sacada de aquí

Está claro que cada día que pasa, usamos más los teclados, el móvil, Ipad.. y menos el boli y el papel, y eso se resiente en nosotros, en mí por lo menos, que tengo que esforzarme por escribir sin que parezca un garabato o una línea con apenas unos picos de “l”, “t” y poco más.

Me acuerdo cuando era pequeña, que hablaba con las amigas por carta, cartas interminables, con fotos, con besos, con aromas, con dibujos, y esperaba ansiosa la vuelta contando los días para recibirla.
Está claro que cada vez se van a ir perdiendo cosas tan normales como escribir una carta. Pero intentaré que mis hijos conozcan esa sensación de espera a la contestación por correo, ya que nos hemos propuesto escribir una carta cada poco tiempo a sus amigas para que lo experimente, para que juegue, para que sus amigas también lo hagan. Así practican la escritura, la redacción y potencian la amistad.

Y yo, me compraré cuadernillos Rubio para volver a aprender a escribir.

¿Cuándo fue la última vez que recibiste una carta o enviaste una escrita a mano? ¿Tu caligrafía se ha resentido?

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