Crónica de un cumpleaños

Este sábado estuvimos celebrando el cumpleaños del pequeño de la casa, 5 años ya, cómo pasa el tiempo, aunque se que se está haciendo mayor, sigue siendo el pequeñín, no dejo de verle así.
Además es tan diferente a su hermana, como el día y la noche, pero los quiero por igual. Y eso que cuando no había nacido aún y miraba a Noah, me quedaba pensando, ¿y sabré  quererle igual que a ella?, ¿se podrá querer tanto y con tanta intensidad a otro hijo? .Cierto es que tenía un poco de miedo a no ser capaz, si, lo se, que tonta por pensar así, pero seguro que no he sido la única que en algún momento lo ha pensado y lo ha sentido.
Luego ya ves, es verlos la carita, y saber que los vas a querer hasta el fin de tus días, de la manera más intensa y bonita que jamás puede haber entre madre e hijo.
Que darás ,sin dudarlo, tu vida por el en cualquier momento y que estarás ahí siempre que el te necesite.
Qué os voy a contar que no sepáis vosotras ya.

Y pasado el momento emotivo, hagámonos crónica de la celebración:
Día intenso, quería darle una sorpresa con la tarta y estuve husmeando por internet, a ver si se me encendía la bombilla y me atrevía a hacer algún postre curisoso y resulta que la búsqueda dió su resultado:
¡Un bizcocho en forma de pelota! Sí, perfecto, era genial, a mi hijo le encanta el fútbol, los primeros pasos que dío fue para chutarle a un juguete del suelo ( de verdad, puedo demostrarlo, tengo el vídeo ).Creo que esa agilidad al jugar ,la ha heredado de mi padre, que jugaba al fútbol en una liga regional, por que si no, no nos explicamos cómo puede jugar y hacer las cosas que hace tan pequeño.

Total que me puse manos a la obra, pero de estas veces que sacas todos los ingredientes y dices…puff..¿por donde empiezo?. No creáis que tiré la toalla, no, me la até a la cabeza y empecé, harina por aquí, huevos por allá, levadura, azúcar, ¿dónde he puesto la batidora? ah si, aquí, vale, ya estoy en marcha…
He estado toda la mañana en la cocina metida, para lograr esto:

La verdad, no es porque lo haya hecho yo, pero sinceramente creo que me ha quedado bastante bien ¿no creéis?
También ,ya metida en chocolate, azúcar y celebraciones , me sentí valiente y me aventuré a hacer unos Cake pops:
Primero tocó celebración en familia, comiendo tíos, primos y abuela  en casa de ésta ultima, es la tradición “cumpleañera” al igual que el que cumple años, elige el menú de ese día.
Allí dimos los regalos, un coche Mini teledirigido (le encantan los Minis), unas zapatillas de fútbol sala ( amarillas fosforitas, ni que decir tiene que se las quería poner enseguida, lástima que no le valían y ha tenido que esperar un poco ya que hemos tenido que ir a cogerle un número más), un juego de puzzles y memo, otro juego llamado forma palabras ( versión Scrabble para niños), 3 cuentos, y una canasta de baloncesto (ojo, no penséis que es de las grandes, que va.. de las que son solo el tablero y de plástico, que ya la hemos tenido que colgar de la puerta para que juegue).
Después habíamos quedado en casa con los amigos y los otros primos, y se pasaron toda la tarde jugando, corriendo y con sobredosis de gusanitos, patatas y palomitas.
Costó meterle en la cama, normal, estaba muy nervioso por todo el día. Quería jugar con todo, incluso estaba algo contestón, pero sabía que era debido a la euforia del momento.
Al día siguiente desde que se levantó estuvo jugando con todos los regalos, incluso se puso las zapatillas de fútbol para estar en casa.
Hoy  lunes, llevará al cole el desayuno, batidos y galletas, y le pondrán la corona del cumpleaños y saldrá con esa sonrisa tan bonita que tiene, que nada más verla se contagia.
¡Quién fuese niño otra vez!
Feliz cumpleaños Darío, ¡te quiero muchísimo mi chico!
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