Aquellos maravillosos años

Recuerdo jugar en el parque de debajo de mi casa con aquellos columpios de hierro, oxidados, viejos.

Recuerdo jugar al escondite, al látigo, a la goma y a la comba ( una dola-tela catola- quila quilete, estaba la reina….).

Recuerdo mancharme los zapatos, haciendo un circuito en la arena con montañas y curvas, para jugar a las chapas, esas chapas hechas a mano, con los escudos de los equipos de fútbol, o simplemente de los colores que nos gustaban.
Recuerdo las canicas, las pequeñas y las de 25 pesetas, aquellas grandes que enseñabas tan orgullosa. Canicas negras con hilos en crema, canicas de colores purpurina, incluso fosforitas.
Recuerdo jugar con la peonza, esa de madera que pintabas a tu gusto, que le ponías chinchetas, que te hacían daño cuando las hacías bailar en la mano.
Recuerdo jugar en el barro, mancharme las manos y buscar la fuente del parque donde beber agua y lavarme.
Recuerdo subirme a los árboles, jugar con las hormigas, y mancharme de verde las rodillas de los pantalones.
Recuerdo tener que volver a casa al anochecer, pidiendo por el telefonillo de casa quedarme un poco más, sin éxito claro, pero siempre había que intentarlo.
Recuerdo ir al colegio con la carpeta forrada del guapo del momento, para ello no faltaba a la compra de la revista Super Pop. Y si eras creativo/a, la forrabas con períodico, con billetes de tren, y con dedicatorias si eras popular.
Recuerdo el olor a comida recién hecha en el colegio, y la suerte que tuve unos años, de que el profesor de lengua, fuese el director del colegio, era un hombre con muchas reuniones ;).
Recuerdo cuando ibas a llegar tarde y tenías que buscar una cabina telefónica para avisar o si no meterte en un bar y que te cobrasen por los pasos de la llamada.
Recuerdo cuando nos poníamos de acuerdo para salir vestidas iguales, si una llevaba falda, tocaba falda todas.
Recuerdo esconder las pinturas en el bolso e ir a los baños de los centros comerciales a pintarse.
Recuerdo estar deseando que llegase la hora que habías quedado, para cuchichear con las amigas sobre chicos.
Recuerdo las canciones que cantábamos a grito pelado por la calle, pensando que nos comíamos el mundo. Recuerdo las canciones que cantábamos en el portal de alguna de nosotras, los días de lluvia, en un “perfecto” capella…” tu serás mi baby” de Dirty Dancing.
Recuerdo las discusiones por chicos, el yo hable con el antes, a mi me miró al girarse, no era a mi que me sonrió..
Recuerdo tardes y tardes, hablando, cantando, riendo, disfrutando….
Y ahora, lo busco en la juventud y no lo veo.
Los columpios son muy educativos, seguros, no digo que no, pero parecen campos de entrenamiento.
Las niñas no saben jugar a la goma, en los parques no las veo, no están atadas a los árboles a falta de una jugadora, no hay niñas saltando con el polvo que levantaba jugar a ellas, gomas de  colores, rosa, azul, negro, blanca…
No hay circuitos para las chapas y ni que decir tiene que las canicas creo que ni existen ya. ¿Demasiado peligrosas? no se..Las peonzas de ahora son de plástico que se abren en dos cuando las tiran un poco fuerte.
Ahora ya no hay fuentes en los parques, y regañan a los niños que se tiran a jugar en el cesped.
Ahora si quieren quedarse un poco más, o avisar de que llegan tarde, envían un Whastapp a sus padres para informarles.
Las carpetas no están forradas, son de dibujos de muñecas cadavéricas y anoréxicas, o de los dibujos de moda.
Los colegios siguen oliendo a comida, ese oler inconfundible  de los comedores, pero ¿quién puede permitirse dejarlos a comer? Si no tienes otra alternativa, si no queda más remedio, los dejamos maldiciendo el coste por día, ya que la conciliación laboral es una utopía a día de hoy.
Ahora si quieren escuchar música, no hace falta que canten, solo tienen que ponerla en su smartphone.
Niñas y niños que  quieren crecer antes de tiempo, que quieren o se sienten autosuficientes, que piensan que está “chupado” esto de ser mayor. Os digo ilusos, no sabéis que os estáis perdiendo lo mejor de la vida, momentos inolvidables e irrecuperables, momentos que si no los vives, no sabrás qué es la vida siendo un niño.
Yo disfruté aquellos maravillosos años e intento que mis hijos lo hagan, ¿y los vuestros?

Un secreto: mi marido de pequeño era igual al protagonista de este serie ^_^
Imagen columpio: del blog Somos Ochenteros
Imagen cabina: Yo Fuí a EGB
Facebooktwittergoogle_pluspinterestmail

3 thoughts on “Aquellos maravillosos años

  1. Que tiempos aquellos!! Eso si que era juventud, y ahora quieren ser mayores antes de tiempo, no hay más juegos que la play (y si no la tienes, eres el bicho raro), a los 12 años ya se pintan como puertas, a esa misma edad ya se tiene novio/a, antes estudiabas porque era lo que tocaba y ahora ni estudiar ni trabajar, te pasabas el dia en la calle (bajabas solo) y ahora eso es impensable… Y un largo etcétera. Es cierto que los tiempos cambian, pero qué pena que hayan cambiado de esa forma.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Responsable »Lydia Almansa Matilla.
Finalidad » Gestionar los comentarios.
Legitimación » Tu consentimiento.
Destinatarios » Los datos que proporciones mediante este formulario serán tratados por Lydia Almansa como responsable de Historias de pitufines, con la única finalidad de poder responder a tu comentario. Estos datos estarán almacenados en el servidor de Induscomp, situado en la Unión Europea.
Derechos » Puedes ejercer tus derechos de acceso, rectificación, limitación y supresión enviando un correo electrónico a contacto@historiasdepitufines.com

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.