150 palabras: Capítulo 8: vista, canto, promesa

Hasta donde le alcanzaba la vista, no había nadie en su camino. Se acercó despacio, temiendo que el crujido de los escalones de madera del porche delatasen su presencia.

Fuente: FreeImages

Mientras, en su mente solo le venía una imagen, la de Tobías solo con aquel…aquella..cosa que había salido de una simple caja, una inocente caja. En ese momento, se hizo la promesa de no volver a coger nada que estuviese en el desván tan oculto.Ya estaba dentro, miró a un lado, al otro. Nada. No veía a nadie. De repente, un canto dulce, suave y delicado, salía de la habitación de sus padres. Esa voz era inconfundible, era su madre. Ahora tenía un problema, el espejo estaba de donde salía aquel canto, ¿cómo iba a cogerlo?

Mientras al otro lado del bosque, Cahya se quedó mirando al infinito murmurando:

– Sube, naik tenag..-
– ¿que has dicho?,preguntó Tobías
Continuará….

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